La oscura sociedad meritocrática

Este artículo es una respuesta a la entrevista del 20/09 del diario "El Progreso" al señor Luis Pérez de Llano: La meritocracia es una religión en un contexto capitalista, y Dios es un hombre blanco de clase alta. Resulta curioso que estos sean también los más devotos creyentes del mito de la meritocracia. Una sociedad marcada por un mito que debe cesar y empezar a cambiar. La meritocracia dice que en la medida en que las posibilidades sean iguales, los ganadores merecen sus logros, esto evita el conocido como”enchufe” . La meritocracia parecía una buena alternativa, pero ojo: crea jerarquías que se originan en la forma en que definimos el mérito en una sociedad impulsada por el mercado. Genera arrogancia entre los ganadores, y humillación y desmoralización entre los que se quedan atrás. En relación con la arrogancia, enlazo con este señor: ya no se trata de víctimas, lloricas, blandengues, etc . No estamos en la posguerra. Nos encontramos en un mundo cambiante y con nuevos desafíos, a los que nos debemos de enfrentar de forma constructiva. El modelo antiguo de medicina, el de la jerarquía, está obsoleto y los nuevos héroes son los que trabajan en silencio mientras sacan el trabajo adelante. Aquellos que tienen conocimientos y los comparten. La sociedad evoluciona, y en muchos casos a mejor,como ejemplos: la consecución por parte de las mujeres del derecho a votar, la “supuesta” desaparición del apartheid ( que vemos que sigue existiendo), la consecución de derechos sociales en el ámbito de la jornada laboral, educativos, sanitarios. La meritocracia excluye otros factores determinantes de “superioridad”: la herencia, la suerte, los contactos o habilidades sociales. La meritocracia, efecto de la intensa globalización de nuestros tiempos,en este feroz sistema capitalista, se ha encargado de separar a los buenos, a los malos y a los mediocres. Esa división se ha profundizado y ha engrandecido la confrontación. Véase la situación mundial actual. También habría que revisar qué definimos como superior e inferior:¿es superior un médico que es bueno con sus pacientes pero ruín con los residentes a su cargo? Y viceversa, con varias combinaciones posibles. La medicina está en manos de los jóvenes, no en manos de señores de otra época. Antes luchamos por crear un mundo mejor, lo seguimos y las siguientes generaciones lo seguirán haciendo. Escuchemos activamente y constructivamente sus problemas. Esto creará nuevos avances en la medicina asistencial y terminará por echar tierra a estos pensamientos tóxicos de otra época.

Comentarios